Medité.

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Soy mi peor enemiga.

Soy mi peor enemiga. Cada día me canso de estar luchando constantemente conmigo misma, recordándome lo torpe que soy, resaltando cada uno de mis defectos con exagerada profundidad,  tratando de superarme y aclarando que siempre puedo ser la mejor versión de mí…pero ese pequeño trompo que tengo como imaginación, sólo deja de girar unos cuantos segundos y retoma su fuerza para hacerme pensar una cantidad de cosas absurdas que hasta a veces no logro explicarme cómo demonios pude llegar a imaginar tal locura, cómo pude haber tomado tan mala decisión, cómo pude haber dicho cualquier cosa loca que pueda salir de mí, hasta cómo pude haber actuado de tal forma… Cada día me reclamo a mí misma y me propongo levantarme siendo una persona mejor, y sí, a veces logro serlo, pero también hay veces en las que soy la pesadilla de cualquiera (creo que la mayoría de las veces) y unos días en los que soy la persona más neutral posible.

No puedo exigirme las cosas con firmeza ni jugar mi propio juego, debido a que me es más fácil seguir las reglas de otros que las mías. Aunque me exija a mí misma levantarme con el mejor semblante, repartiendo toda la energía positiva que hay en mí, divulgando cada cosa con la que sueño y cada idea que se me ocurra con un filtro un poco dañado y diga una que otra cosa que no debo y siendo un amor de persona, y en realidad termine haciendo todo lo contrario. Pero amo mis reglas. Aunque de 10 quebrante 9 de ellas. Las reglas son mías, el día que decida perder lo hago al igual que el día que decida ganar…y decido ganar cada día, sin que nadie me ponga reglas y sin ponerme reglas a mí misma, simplemente que las cosas fluyan por sí mismas y yo solo deba ayudarlas a fluir y que en ese proceso me haga alguien mejor.